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Conóceme 

Sobre Mí

Michelle Heidenreich, artista y directora de Afterglow Bodypaint en Bogotá, posando en un retrato profesional.

Michelle
Heidenreich 

Artista detrás de Afterglow Bodypaint.

"Pinto cuerpos, pero también historias."

“Mi arte no existe sin el cuerpo que lo lleva; juntos lo hacemos vivir.”

Soy Michelle Heidenreich, artista detrás de Afterglow Bodypaint, un proyecto que nació de mi gusto y pasión por el color, la piel y la magia escondida en lo cotidiano.
La marca surgió en 2021, mientras cursaba mis estudios de maquillaje artístico en LCI Bogotá. En ese proceso descubrí que el bodypaint no era solo una técnica: era una forma de conexión, una conversación entre el arte y la persona que lo porta.

El nombre Afterglow viene de mi fascinación por los arreboles, ese resplandor que permanece en el cielo después de que el sol se oculta.
Para mí, esos destellos son una metáfora del arte: algo que ilumina por un momento, pero deja una huella duradera.
Eso busco con cada creación: ofrecer a las personas un instante de luz, un pequeño toque de magia que transforme su manera de verse y sentirse.

Mi trabajo no se trata solo de pintar cuerpos; se trata de acompañar experiencias humanas.
He visto cómo el arte corporal puede ser una forma de reconciliación con el cuerpo, de redescubrimiento, de amor propio.
En cada sesión hay risas, silencios, conversaciones, emociones que se quedan suspendidas mientras el color toma forma.
Mi pincel se mueve con intuición: a veces guiado por lo que el cliente imagina, a veces por lo que el alma me pide pintar.
Y al final, siempre sucede algo hermoso: el arte y la persona se reconocen mutuamente.

Bodypaint Neon 1 pequeño.png

El arte en la piel no es solo color.

Es un recordatorio de que somos magia, incluso en los días más comunes.

Desde los primeros trazos en 2020, he buscado unir técnica, sensibilidad y dirección artística.
Soy Técnica Profesional en Maquillaje Artístico y Profesional egresada de LCI Bogotá, donde realicé mi tesis laureada “Auf der Suche der Danach”, una serie de tres bodypaints que exploran la visión del alma después de la muerte según la religión.
Durante este proceso me especialicé en bodypaint con énfasis producción escénica y audiovisual, desarrollando una mirada integral sobre el arte en la piel y su representación fotográfica.

Complementé mi formación en Zona Cinco, Escuela de Cine y Fotografía, con diplomados en Fotografía Profesional, Fotografía de Producto y Dirección de Arte, y posteriormente cursé un Diplomado en Dirección y Gestión de Exposiciones y Eventos Artísticos en la Universidad del Rosario, además de un Diplomado en Dirección de Negocios de Fotografía y Video.

He trabajado en proyectos de fotografía editorial, retrato y producto, así como en maquillaje artístico, social y para cosplay, dirección de arte, bodypaint y stands para eventos.
Entre mis experiencias más destacadas están mi participación por tres años consecutivos en ComicCon Bogotá con stand propio, el Festival Estéreo Picnic 2024 en el stand de Chevrolet, y colaboraciones con fotógrafos, marcas y productoras en diversos proyectos creativos.

Hoy, a través de Afterglow Bodypaint, desarrollo mi trabajo desde Bogotá, combinando sesiones en estudio, locación y eventos.
Cuento con un espacio propio para crear, pero también me adapto al entorno de cada cliente, buscando siempre que el proceso sea cómodo, humano y lleno de significado.

Bodypaint - Hielo - ComicCon 2024 (21).jpg

Mi filosofia artística

Pinto sobre cuerpos, pero también sobre historias.
Creo en un arte que abraza la diversidad, que celebra todas las formas, edades y géneros.
No busco el cuerpo “perfecto”; busco la persona real, aquella que se atreve a vivir la experiencia de ser lienzo y obra al mismo tiempo.

Mi arte nace del detalle, de la observación y de la emoción.
A veces es un proceso íntimo y silencioso; otras, una celebración vibrante de color y energía.
En todos los casos, busco que cada trazo sea un diálogo entre mi sensibilidad y la esencia de quien tengo frente a mí.

Para mí, el bodypaint es arte vivo: respira, se mueve, late.
Es efímero, sí, pero deja una marca invisible en la memoria de quien lo vive.
Y eso es lo que más amo: saber que en algún rincón del corazón de mis clientes, algo de ese afterglow sigue brillando.

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